domingo, 16 de julio de 2023

Invierno

 Aún sin saber cómo, he aprendido a meterme de manera maravillosa en problemas que sinceramente nunca he buscado; pero bueno, aquí sigo a pesar de todo.

Anduve perdido en el bosque al menos por tres días con sus noches, mi única misión era entregar el informe de nuestro avance al cuartel general, las líneas de suministro habían Sido cortadas y había que dar un rodeo mucho más largo para poder escapar de la línea de fuego, éramos mi compañero y yo los encargados de aquella misión, pero tristemente una bala perdida le dió en el cuello y tuve que continuar solo, apenas si tuve tiempo de recoger algo de su munición y seguir adelante, no hubo tiempo de llorar por mi hermano caído.

La nieve impedía encontrar algún camino que permitiera una mínima orientación, solo podía continuar y esperar que de alguna manera pudiera dar con la más mínima seña de esperanza.

El frío calaba en los huesos y cada paso dolía más que el anterior, el hambre jugaba en mi contra y tan solo contaba con un pequeño trozo de chocolate, la munición y el rifle se hacían cada vez más pesados y empezaron a estorbar, si mis superiores se dieran cuenta de tontería que hice al abandonar mis implementos seguramente habría sido enviado a corte marcial, tan solo guarde la pistola aunque solo me quedara una bala en la recámara.

La niebla y el frío se volvieron un complemento perfecto para la desesperación que me invadía, debía llega a alguna parte, de cualquier manera y esperaba que fuera al lado correcto, la tercera noche en medio de la nada se acercaba y debía improvisar, no podía continuar y lo mejor, por decirlo de alguna manera, era dormir acurrucado bajo un árbol, me disponía a comer el pequeño trozo de chocolate que aún conservaba, la oscuridad y el silencio eran mi única compañía, o al menos eso creí.

De la nada en el cielo una bengala fué desplegada, y la noche fué relevada por aquel sol en miniatura que me dejó al descubierto, pensé que estaba solo pero no fue así, a escasos metros de mi estaba un soldado enemigo que se sorprendió tanto como yo pero fue más rápido en su reacción, sentí el impacto de su rifle en mi vientre, a pesar de haber perdido en gran parte el sentido del tacto por el frío, pude sentir el ardor que invadía mi abdomen, apenas si pude sacar la pistola de la funda y apuntar débilmente hacia aquel soldado, la bengala poco a poco empezaba a disiparse, no se a quien debo a tribuir el hecho de no haber muerto aquella noche debido a que al parecer a mi enemigo se le trabó su rifle después del disparo que me propinó, y con el poco pulso que aún tenía empuñé mi arma, la visión me fallaba y apenas si podía diferenciar la mancha que sería el soldado con el resto del blanco follaje, y a pocos segundos de desmayarme, disparé...

Al abrir nuevamente los ojos me encontraba mirando un techo desconocido, una carpa en medio de un poblado y un par de enfermeros cambiando mis vendas e inyectando plasma en mi brazo, según me informaron unas horas después, la bengala los mantuvo alerta de la actividad enemiga y los disparos los guiaron hasta mi posición, estaba más cerca de lo que pensaba, y el soldado con el que me crucé era quien andaba perdido; el azar quiso que su destino final fuera mi última bala, me dieron una medalla por mi información y ayudar a que mi pelotón fuera rescatado del bosque invernal.

Dejo esta nota como prueba de la buena o mala suerte que tuve en mi viaje a la desesperanza pero que al final me dió un boleto de regreso a casa, aún lamento la muerte de aquel quien se cruzó en el bosque conmigo, nunca supe su nombre, si tenía seres queridos que lo esperaran en casa, y cada noche antes de dormir llega a mi el frío recuerdo de aquellos parajes, una parte de mi quedará por siempre encerrada en ese invierno perpetuo, y mi nombres cómo el de muchos otros que allí vivieron y murieron, no importa ahora, no se cuánto viviré, pero una parte de mi murió en aquella guerra.


Carta de un soldado anónimo

 Diciembre 26 de 1944

Bastogne - Belgica

domingo, 4 de junio de 2023

La cicatriz del arcoiris

Una nube gigantesca de humo comenzaba a disiparse luego del impacto causado por su caída; las aves revolotearon inundando el cielo de graznidos y chillidos estridentes en todas direcciones, y cuando recobró la conciencia, abrió los ojos.

Miraba al cielo tratando de enfocar, su percepción era aún borrosa pero poco a poco recuperaba sus sentidos y lo que antes era una mente en blanco de repente se convirtió en dolores intensos en cada parte de su golpeado cuerpo.

Cada bocanada de aire fresco que trataba de entrar en sus lastimados pulmones quemaba como la erupción de un géiser, pero eso no lo detuvo y con las fuerzas casi extintas se puso de nuevo en pie, sus piernas temblaban y apenas podía mantener su propio peso.

Seguía mirando al firmamento buscando la respuesta que su memoria le negaba, buscaba fragmentos de esos instantes anteriores a la nada absoluta, y el cielo responde a su silencioso llamado y le regala las piezas faltantes para que encajen en su sangrante cabeza.

El arcoiris, el baluarte más preciado de las tierras sagradas, se había roto, y miles de pedazos seguían cayendo a la tierra creando una triste lluvia multicolor; por siglos el arcoiris había sido la promesa de antiguos dioses que prometieron a los hombres que nunca verían su paz alterada y que su magia los protegería de las sombras, y de repente llegaron a su mente el resto de suscesos y su mirada antes perdida se llenó de terror y una enorme preocupación.

Los guardianes seguían una ancestral tradición por la cual eran escogidos para ser entrenados y servir en la noble causa de proteger a las demás personas, eran infundidos con magia y forjados con tal disciplina que eran vistos por el resto de mortales casi como dioses, su misión era conservar el orden divino y preservar la paz, hasta que todo cambió en un abrir y cerrar de ojos.

De la nada algunos de aquellos guardianes cambiaron su comportamiento y se comportaron de manera errática, lo que por siglos había sido paz y armonía, en cuestión de horas se había convertido en caos y ruina, los guardianes que permanecían fieles a su propósito fueron derrotados y nada los salvó del cataclismo; y aquel que a duras penas se podía mantener en pie, fué de los pocos que resistió el embate de las fuerzas oscuras, lo hicieron de muerte y su cuerpo fue desechado como basura cayendo desde los palacios celestiales hacia las tierras sagradas; en su trayecto al suelo destruyó una gran parte del arcoiris, fué sin querer causante del inicio del fin de los hombres.

La frustración se convirtió en rabia, y a pesar de su debilidad sentía que aquello no podía terminar así, busco en los suelos cercanos algún resquicio de sus armas, en la cercanía al crater que había causado se encontraba su espada completamente rota, pero aquello era mejor que tratar de luchar a mano limpia, el cielo minuto a minuto perdía su color y enormes nubes negras empezaron a habitar cada rincón del firmamento, la voluntad era su única compañía y si a pesar de la estrepitosa caída no había muerto, entonces si propósito aún no había finalizado.

No importaba el camino, lo importante era dar el primer paso.

Pero, ¿Por donde empezar?¿Adónde ir?

La verdadera batalla hasta ahora empezaba...

domingo, 28 de mayo de 2023

Grafitti

 No deja de sorprenderme la calle y su bizarra sabiduría; la gente va por ahí casi sin ver, o al menos, sin analizar su entorno, y es normal caminar por andenes y esquinas sin poner más atención que a la propia seguridad, sin embargo en medio de tanto bullicio, las paredes, rincones y aceras en ocasiones gritan por atención, solo hay que saber escuchar en medio de tanto ruido.

Los hombres tenemos una habilidad que muchas mujeres no comprenden, y es que podemos estar caminando y estar pensando en absolutamente nada, si, cómo lo leen, en nada.

Aunque creo que debo dar una mejor explicación al respecto, la verdad es que si pensamos, pero en muchas cosas a la vez y a ninguna le damos verdadera importancia, por lo tanto podemos llegar a la conclusión apresurada de que no pensamos en nada, o al menos, en nada verdaderamente importante o crucial. 

Me encontraba en medio de una de esas caminatas llenas de mil ideas que no llegaban a ninguna parte, perdido entre tareas y avisos publicitarios, facturas por pagar y antojos de postre, sueño atrasado y dolores propios de mis enfermedades; pero en medio de todo ello la idea instintiva de querer llegar a casa, y por un momento, por un corto instante, allí, en medio de aquel puente peatonal, ví aquel grafitti rayoneado en uno de los barandales, que a pesar de lo sencillo del mensaje, su profundidad me golpeó con un eco retumbante y doloroso:

"Lo que extrañas, ya no existe"

Puede que el mensaje sea simple, inclusive obvio, pero en aquel fragmento de tiempo me llegó como si tal vez involuntariamente necesitaba que dicha frase llegara a mi, no sé explicarlo, pero todas las ideas, sublimes, profanas e inclusive las triviales, se fueron de mi cabeza como arrastradas por un vendsval imprevisto, mi mente está vez quedó en blanco total, provocando un silencio ensordecedor, trayendo a mi poco a poco ideas que andaban perdidas en laberintos que había dejado atrás hacia mucho tiempo.

Me hizo comprender, en un milisegundo, que muchos recuerdos que había idealizado, que muchas experiencias vividas, que personas que marcaron nuestra vida, ya no están, ya no son lo que fueron, ya no pertenecen a nuestras vidas, ya no existen, tal como aquellos rayones expresaban, y que a sus ojos puede que hayamos iido importantes y cruciales en otrora, pero hoy, en el presente, debemos reconocer nuestro lugar, asimilar que fuimos un paso más en todo su sendero, en que en ocasiones es bueno barrer y limpiar los rincones olvidados de nuestros recuerdos para evitar malestares innecesarios.

Deseo sanar, y si para ello debo aceptar una verdad dolorosa, la aceptaré y con el tiempo, aprenderé.

En fin, cómo pueden ver, no estaba pensando en nada mientras caminaba a casa...

domingo, 21 de mayo de 2023

Vínculos

 Solo cuando llegas a cierta etapa de tu vida, aprendes que la fuerza de voluntad no lo es todo, que hay que afrontar una verdad dolorosa, poco satisfactoria, incómoda, y es que el pasado no volverá, por más que así lo desees.

Un instante de debilidad lo tiene cualquiera, y he vuelto a caer en la trampa, he vuelto a bajar los escalones que prometí no volver a pisar, con linterna en mano bajé por el estrecho pasadizo,llegué a aquella puerta aún con dudas en mi mente, pero no había llegado tan lejos solo para volver con las manos vacías.

Sentí que un escalofrío recorría mi cuerpo al oír el fuerte rechinar de aquella oxidada puerta, a pesar de que solo habían pasado unos cuantos años desde que visité el lugar, era un sitio en dónde el tiempo corre de manera diferente, cuando nadie lo visita, un día puede sentirse como un siglo; el aire encerrado parecía sepulcral, el frío era cada vez más notorio, no deseaba estar allí, en el fondo sabía que no era correcto.

Al caminar por aquellos oscuros pasillos me envolvía un velo de tristeza inevitable, conocía de memoria el camino en medio de los intrínsecos pasadizos que yo mismo construí, quise que fueran enredados para que nadie pudiera recorrerlos en mi ausencia y la verdadera intención era que si regresaba hasta para mí fuera imposible poder guiarme, pero a quien engaño, podría caminar aquellos recodos inclusive a ciegas.

No tardé mucho en llegar al baúl que deseaba (y a la vez no deseaba) encontrar, busque entre mis bolsillos la llave, esperaba no tener que usarla de nuevo, pero mi voluntad es débil y no hacía más que gritar en mis oídos que fuera al menos una vez más, ya sin más reparos, abrí el pesado baúl, y en el todos aquellos profanos tesoros que dejé por voluntad propia en aquel abandonado lugar; eran sus fotos, sus imágenes, sus recuerdos, sus voces, llantos y risas, todo aquello que llegaba a mi cada vez que su nombre retumbaba con el viento, los dejé allí porque era lo correcto, porque no estaba bien arrastrar con el pasado así te haya hecho feliz, tal vez eso era lo que me quería mostrar mi débil voluntad, en mis momentos más oscuros.

Ahora  comprendo mejor que aquella persona que una vez amé está en otra etapa así como lo estoy yo, que solo fui un paso en su sendero y que las cosas sin voluntad no se deben forzar.

Gracias a mi propia voluntad, por mostrarme que no hay que quedarse atrás.

Otra vida llegará, otros caminos, tal vez otras personas, no olvides a quien amas, pero no pretendas que se quede si no lo desea.

En ocasiones está bien sentirse triste, si deseas, recuérdale, y sonríe.

No es fácil, nunca lo será, pero con cada caída y cada herida, hay que levantarse y seguir, ama, pero no vivas triste si no recibes lo que buscas.

A veces llegará a tu mente su recuerdo y querrás hablarle, querrás abrazarla, besarla y decirle todo lo que sientes, pero ya lo sabes, no es tu tiempo, deja que sea el destino quien decida lo correcto.

Gratitud ante todo, lo bueno y lo malo, el olvido es necesario, así como desear y callar, la depresión nunca es fácil de llevar, pero con calma aprendes a convivir con ella y los demonios que provoca.

A ti que lees esto, gracias.

lunes, 1 de mayo de 2023

Más allá de mi mismo

 Hace mucho tiempo, tanto que perdí la cuenta de los años, fué la última vez que viví verdadera felicidad.


La sensación es embriagadora, sientes que nada te puede herir, que cada respiro te llena de paz, que no importa lo que pase, nada más se necesita, deseas vivir por siempre en ese instante, congelado en el tiempo en una imagen, un cuadro, una pintura llena de todo aquello que hace perfecto el momento, y lo conservas como lo que es, un tesoro invaluable que te hace seguir adelante y que le da sentido a todo lo que te rodea.

Aún asi, a pesar de todas las buenas intenciones que puedas tener, la vida y las malas decisiones te hacen ver que todo lo que pudo ser perfecto, se puede borrar de golpe.

No recuerdo cómo, ni por qué, ni el momento exacto, pero todo se vino abajo como castillo de naipes, no quedó en pié ni una sola parte de aquella felicidad, fue un golpe tan fuerte y violento que aún al día de hoy siento su eco, y duele, duele demasiado.

Todo ese mundo que creí perfecto se derrumbó, y por más que volteo la vista atrás no logro entender que pudo fallar tan estrepitosamente, en que momento desvié mi camino y mi vida se fué por la borda, se que muchas de mis decisiones no fueron las mejores,  pero los planes, los deseos, las ganas de seguir, todo eso simplemente se esfumó.

Jamás pensé siquiera por un instante que doliera algo tan sencillo como respirar, de repente el alma empezó a pesar toneladas y me impidió seguir de pie, la vida poco a poco me abandonó y el color de repente se volvió grises y sombras, llorar se volvió algo tan habitual como comer, y ya ni siquiera la comida conserva su sabor.

Trato de recuperar lo que fuí, trato de dejar a un lado el cascarón vacío en que me he convertido, ante los demás sonrío, pero si me preguntas si soy feliz, la respuesta será obvia: No, no soy feliz.

Personas que me rodean me dan ánimos, y aprecio todo lo que hacen por mi, pero nadie sabe lo complejo que es si quiera encontrar energías para pararte de la cama, verte al espejo y no reconocer a esa persona frente a ti, no saber que ocurrió con tu juventud y como se escurrió la sonrisa entre tus dedos, comprender que ya nada será como antes, queda esperanza, pero poco a poco se ve como la llama de esa vela olvidada se extingue. 

Las pocas fuerzas que quedan se dedican a escarbar entre los escombros de lo que un día fuí, tratando de encontrar fragmentos de aquello que me daba un motivo, un rostro, unos ojos, unas manos, un perfume, una pizca de nostalgia que me impulse hacia adelante; pero espero que esto no se malentienda, no se debe vivir de los recuerdos, pero si necesito recuperar algo de eso que fuí, para saber, o al menos tener más seguridad de hacia donde voy, de que todo vuelva a tener sentido y las piezas sueltas de mi presente y futuro encajen en algo concreto, no más ilusiones, no más sueños ridículos, no más ideas sin sentido.

No es fácil, no lo será, pero espero volver a encontrar el norte, el amor hacia mi mismo, el amor por alguien más, volver a darle significado a mis latidos, dejar atrás el dolor que se ha enquistado, volver a reconocer a esa persona frente al espejo, volver a vivir...


martes, 11 de abril de 2023

Y bueno...

 

¿Alguna vez has sentido que has perdido algo que amas? Algo que solías hacer con pasión y dedicación, pero que por alguna razón, lo dejaste de lado sin darte cuenta. Eso es lo que me ha estado pasando con la escritura.

Hace unos años, escribir era mi escape. Era mi forma de expresar mis pensamientos y emociones, de darle vida a historias que solo existían en mi cabeza. Pero con el tiempo, la vida y las responsabilidades me alejaron de ese hábito y poco a poco fui perdiendo el gusto por escribir.

Sin embargo, en los últimos días he estado sintiendo una necesidad abrumadora de retomar ese hábito. Han sido días terribles, llenos de estrés y frustración, y la escritura parece ser la única forma en la que puedo desahogarme. Quiero volver a escribir, quiero volver a sentir esa emoción y satisfacción que solo la escritura puede darme.

Sé que no será fácil. Habrá días en los que no tendré ganas de escribir, en los que sentiré que lo que estoy escribiendo no tiene sentido o que no es lo suficientemente bueno. Pero tengo que intentarlo. Tengo que volver a hacer algo que amaba y que sé que me hace feliz.

Así que aquí estoy, retomando la pluma y el papel (o en este caso, el teclado y la pantalla). No sé si lo que escriba será bueno o malo, pero lo importante es que estoy escribiendo de nuevo. Y aunque hayan días en los que me sienta derrotado y sin ánimos, sé que esta es la única forma en la que puedo seguir adelante. Con la escritura como mi compañera de batalla.

domingo, 5 de febrero de 2017

Mi regalo para ti

Recuerdo aquellos bellos días en que leía tus ojos y su brillo me decía todo lo que deseaba saber, que querías, que soñabas, que deseabas, y poco a poco en el libro de nuestra historia íbamos escribiendo parrafos nuevos con nuestras locuras y ocurrencias, pero claro, nuestra historia como muchas otras, tuvo que dejar un gran espacio en blanco, nunca hubo un final ni una despedida real...

Ha pasado el tiempo, y a pesar de que nuestras historias han sido escritas con distintos matices y colores, hemos tenido la hermosa casualidad de cruzarnos de nuevo y leer nuestros ojos para repasar las palabras que creímos perdidas en tempestades pasadas; vimos que aun conservamos ese brillo en la mirada y que en ocasiones nuestros pensamientos se fugan con el otro, no han importado los años, ni la distancia, el lazo invisible nos sigue atando al corazón del otro.

Sin embargo, al verte de nuevo, se que algo ha cambiado, y por mas que hago el esfuerzo de comprenderte, simplemente no lo logro, sigues siendo un libro abierto, pero estas escrita en idiomas que no logro entender, trato de descifrar lo que dices, trato de entender lo que eres, pero he perdido la capacidad de comprenderte...

Que significó lo nuestro para ti? En este momento no estoy seguro, en algún momento fui el amor de tu vida, pero tal vez fueron palabras dichas por el calor del momento y la inocencia de aquellos días tan hermosos, ahora, no se en que me he convertido, y tal vez sea el temor o la inseguridad que me invade al escribir estas palabras, pero es algo que prefiero no saber en este momento...

No se interpretar lo vivido, no se si solo fue que quisiste darle un digno cierre a nuestro capitulo, no se si deseas darme alas para volar de nuevo junto a ti, no se si lo que hiciste solo fue por que sentías que tu conciencia estaría mas tranquila dándome un momento de nostalgia, no se si estoy llenando mi alma de ilusión con algo que no va a pasar mientras tu ya estas empezando a escribir una nueva historia, no se nada, no entiendo nada...

Es por eso que tan solo puedo regalarte algo que tal vez te sirva así no me guste la idea, pero considero que es lo correcto, silencio, tiempo y distancia.

Este es uno de esos momentos en lo que prefiero saber poco de lo que ocurra, por que se lo difícil que es terminar una historia con alguien que considero ha sido importante para ti, y no quiero ser un pesado esperando a que me hables como si tuviera alguna importancia, tu circulo social es amplio, y si no deseas hablar yo tampoco deseo molestar.

No puedo engañarme tratando de hacer un papel para el que sería un pésimo actor, lo sabes, no quiero ser una simple opción, y si a pesar de mis palabras sinceras y mi corazón abierto, sigues llena de preguntas y dudas, entonces significa que no estoy haciendo las cosas bien.

Prefiero el silencio y la paz que ofrece el tiempo y la distancia, prefiero no saber de ti teniendo la certeza de que estarás bien, mis pensamientos y mi espíritu están contigo, y mi corazón roto por las guerras pasadas, sigue diciendo tu nombre con cada latido en sus pedazos, rogando al cielo por que cuide tus pasos y conserve siempre bella tu luminosa sonrisa.

No preguntes, estaré bien, mientras siga existiendo en ti, estaré bien.