domingo, 28 de mayo de 2023

Grafitti

 No deja de sorprenderme la calle y su bizarra sabiduría; la gente va por ahí casi sin ver, o al menos, sin analizar su entorno, y es normal caminar por andenes y esquinas sin poner más atención que a la propia seguridad, sin embargo en medio de tanto bullicio, las paredes, rincones y aceras en ocasiones gritan por atención, solo hay que saber escuchar en medio de tanto ruido.

Los hombres tenemos una habilidad que muchas mujeres no comprenden, y es que podemos estar caminando y estar pensando en absolutamente nada, si, cómo lo leen, en nada.

Aunque creo que debo dar una mejor explicación al respecto, la verdad es que si pensamos, pero en muchas cosas a la vez y a ninguna le damos verdadera importancia, por lo tanto podemos llegar a la conclusión apresurada de que no pensamos en nada, o al menos, en nada verdaderamente importante o crucial. 

Me encontraba en medio de una de esas caminatas llenas de mil ideas que no llegaban a ninguna parte, perdido entre tareas y avisos publicitarios, facturas por pagar y antojos de postre, sueño atrasado y dolores propios de mis enfermedades; pero en medio de todo ello la idea instintiva de querer llegar a casa, y por un momento, por un corto instante, allí, en medio de aquel puente peatonal, ví aquel grafitti rayoneado en uno de los barandales, que a pesar de lo sencillo del mensaje, su profundidad me golpeó con un eco retumbante y doloroso:

"Lo que extrañas, ya no existe"

Puede que el mensaje sea simple, inclusive obvio, pero en aquel fragmento de tiempo me llegó como si tal vez involuntariamente necesitaba que dicha frase llegara a mi, no sé explicarlo, pero todas las ideas, sublimes, profanas e inclusive las triviales, se fueron de mi cabeza como arrastradas por un vendsval imprevisto, mi mente está vez quedó en blanco total, provocando un silencio ensordecedor, trayendo a mi poco a poco ideas que andaban perdidas en laberintos que había dejado atrás hacia mucho tiempo.

Me hizo comprender, en un milisegundo, que muchos recuerdos que había idealizado, que muchas experiencias vividas, que personas que marcaron nuestra vida, ya no están, ya no son lo que fueron, ya no pertenecen a nuestras vidas, ya no existen, tal como aquellos rayones expresaban, y que a sus ojos puede que hayamos iido importantes y cruciales en otrora, pero hoy, en el presente, debemos reconocer nuestro lugar, asimilar que fuimos un paso más en todo su sendero, en que en ocasiones es bueno barrer y limpiar los rincones olvidados de nuestros recuerdos para evitar malestares innecesarios.

Deseo sanar, y si para ello debo aceptar una verdad dolorosa, la aceptaré y con el tiempo, aprenderé.

En fin, cómo pueden ver, no estaba pensando en nada mientras caminaba a casa...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gustan tus escritos... sigue adelante tienes el talento.