domingo, 21 de mayo de 2023

Vínculos

 Solo cuando llegas a cierta etapa de tu vida, aprendes que la fuerza de voluntad no lo es todo, que hay que afrontar una verdad dolorosa, poco satisfactoria, incómoda, y es que el pasado no volverá, por más que así lo desees.

Un instante de debilidad lo tiene cualquiera, y he vuelto a caer en la trampa, he vuelto a bajar los escalones que prometí no volver a pisar, con linterna en mano bajé por el estrecho pasadizo,llegué a aquella puerta aún con dudas en mi mente, pero no había llegado tan lejos solo para volver con las manos vacías.

Sentí que un escalofrío recorría mi cuerpo al oír el fuerte rechinar de aquella oxidada puerta, a pesar de que solo habían pasado unos cuantos años desde que visité el lugar, era un sitio en dónde el tiempo corre de manera diferente, cuando nadie lo visita, un día puede sentirse como un siglo; el aire encerrado parecía sepulcral, el frío era cada vez más notorio, no deseaba estar allí, en el fondo sabía que no era correcto.

Al caminar por aquellos oscuros pasillos me envolvía un velo de tristeza inevitable, conocía de memoria el camino en medio de los intrínsecos pasadizos que yo mismo construí, quise que fueran enredados para que nadie pudiera recorrerlos en mi ausencia y la verdadera intención era que si regresaba hasta para mí fuera imposible poder guiarme, pero a quien engaño, podría caminar aquellos recodos inclusive a ciegas.

No tardé mucho en llegar al baúl que deseaba (y a la vez no deseaba) encontrar, busque entre mis bolsillos la llave, esperaba no tener que usarla de nuevo, pero mi voluntad es débil y no hacía más que gritar en mis oídos que fuera al menos una vez más, ya sin más reparos, abrí el pesado baúl, y en el todos aquellos profanos tesoros que dejé por voluntad propia en aquel abandonado lugar; eran sus fotos, sus imágenes, sus recuerdos, sus voces, llantos y risas, todo aquello que llegaba a mi cada vez que su nombre retumbaba con el viento, los dejé allí porque era lo correcto, porque no estaba bien arrastrar con el pasado así te haya hecho feliz, tal vez eso era lo que me quería mostrar mi débil voluntad, en mis momentos más oscuros.

Ahora  comprendo mejor que aquella persona que una vez amé está en otra etapa así como lo estoy yo, que solo fui un paso en su sendero y que las cosas sin voluntad no se deben forzar.

Gracias a mi propia voluntad, por mostrarme que no hay que quedarse atrás.

Otra vida llegará, otros caminos, tal vez otras personas, no olvides a quien amas, pero no pretendas que se quede si no lo desea.

En ocasiones está bien sentirse triste, si deseas, recuérdale, y sonríe.

No es fácil, nunca lo será, pero con cada caída y cada herida, hay que levantarse y seguir, ama, pero no vivas triste si no recibes lo que buscas.

A veces llegará a tu mente su recuerdo y querrás hablarle, querrás abrazarla, besarla y decirle todo lo que sientes, pero ya lo sabes, no es tu tiempo, deja que sea el destino quien decida lo correcto.

Gratitud ante todo, lo bueno y lo malo, el olvido es necesario, así como desear y callar, la depresión nunca es fácil de llevar, pero con calma aprendes a convivir con ella y los demonios que provoca.

A ti que lees esto, gracias.

No hay comentarios: