Poco o nada me importa si se preguntan que estoy haciendo, tan solo diré que no hago nada, que es lo que mejor se me da.
Existen vicios y drogas que acaban con el cuerpo y el alma, que consumen sin piedad las entrañas y dejan despojos de ti en el camino; pero existen otro tipo de "drogas" que inevitablemente vuelven a ti, por más que desees abandonarlas.
La escritura, compañera infatigable de las civilizaciones, da por sentada la existencia del ser humano en este mundo desde tiempos casi imposibles de creer; unos pocos acuden a ella tan solo para almacenar información, otros llegamos al extremo enfermizo de volverlo parte de nuestras vidas, y que por mas que lo deseamos, no podemos ignorar su presencia, tarde o temprano, vuelve a tocar nuestra puerta...
Mis deseos de escribir se fueron cuando mi corazón abandonó mi cuerpo, cuando esa historia con nombre de mujer cerró sus páginas para mi, cuando aquella a quien quería más que a mi propia conciencia simplemente se alejó y me dejó tirado a la vera del camino, y me enseñó tardíamente que el corazón de las mujeres sufre de amnesia selectiva; pero bueno, esa es otra historia...
Hoy, con el orgullo guardado en el baul de las frustraciones, regreso a mi vicio particular aceptando mi derrota, aceptando que no puedo dejar de escribir tan solo por que ya no posea un corazón, por que a pesar de lo mucho que duela el agujero negro en el pecho, en mi mente aún existen historias que desean nacer y crecer, y estan en todo su derecho de hacerlo, deben dar a luz mientras mi cabeza aun conserve algo de lucidez.
Toda la inspiración que necesito me acompaña desde niño, no escribiré por hacer feliz a alguien, no necesito aprobación de nadie para hacerlo, escribiré por vocación, no por amor, el amor no es mas que una excusa para que te hagan sentir especial por unos instantes, asi como existen quienes creen que vivir la vida es pasar momentos intensos con alguien y luego hacer de cuenta que nada pasó, el amor es como los pajaros dodó, se extinguieron hace mucho por su propia estupidez.
Seguiré creyendo en la magia, seguiré adelante con mi historia, seguiré mi camino y trataré de que mi droga, las letras, me ayuden en esta ocasión a sacar de mi alma ese veneno que en algún momento creí que era amor; trataré de recuperar mi cordura, aprenderé de nuevo a caminar, a vivir, a recuperar la sonrisa, volveré a los sitios que en algun momento me hicieron sentir vivo, disfrutaré una taza de café y volveré a robarle al mundo cinco minutos de calma; pero solo, como vine al mundo.
En este momento, mientras estas lineas llegan a publicarse, mis manos estan sobre el papel atacando con tinta y destilando todo lo que mi mente desea desempolvar, ya veremos que ocurre...
1 comentario:
Escribir es la mejor manera de exorcizar el alma.
Nada mejor que dejar fluir la tinta.
Saludo.
Publicar un comentario