Lo digo sin vergüenza y sin arrepentirme de nada, por que cada recuerdo, cada experiencia, cada mujer, es una vida diferente en algún momento de mi existencia, por que no es pecado dedicar tu ser a quien consideras se convertirá en tu vida entera, así el tiempo te demuestre lo contrario y te aleje de esas personas que en su momento fueron todo, es mejor amar con el corazón que solo pasar la vida a medias al lado de alguien sin darle la importancia que se merece, lo digo sin pena, han sido muchas mis vidas, y cada una de esas vidas me convirtió en quien soy, con mis hechos y consecuencias.
¿Cual fue la última vida que viví?, aun la recuerdo, por que eres, perdón, por que fuiste tú
¿Cual es el recuerdo que conservo?, uno precioso en una esfera de cristal encima de mi mesa de noche, el cual miro cada mañana para recordarme tiempos mejores; aquella tarde llena de silencios y miradas sin pensar en el resto del mundo, donde nos dejamos llevar por una tormenta de besos y caricias llenas de miedo, pero a la vez de libertad, de ser solo tú y yo, cerramos las cortinas para evitar miradas indiscretas y nos entregamos al deseo reprimido, a caricias prohibidas y gritos ahogados, me dediqué a retratar tu cuerpo con mis manos y probé nuevamente tu esencia, toqué tu espíritu con las yemas de los dedos y pediste que te hiciera mía, me entregué a ti en cuerpo y alma, y en ese momento, entendí que eras mi vida...
Conservé tu sabor en mi lengua y labios, tu perfume en mi olfato, tu piel en mi tacto, el paisaje de tu cuerpo sudoroso, agitado y divino vive en mis ojos, el calor de tu vientre me acompaña en las noches de frío, tus palabras se conservan intactas en mi mente, y al final de la pasión, me dediqué a fotografiarte y conservar cada imagen en el alma, un respaldo en el corazón, y mi ser completo se vio reflejado en tus brillantes ojos, esos ojos que me regalaron una esperanza fugaz, pero al fin y al cabo esperanza...
Pasan los días y las distancias se alargan, pero simplemente no puedo dejar atrás aquello tan hermoso y que aún se conserva vivo en la memoria de mis sentidos completos, te recuerdo hasta con el subconsciente y no haré nada para evitarlo, por que fuiste mi hermosa realidad, fuiste el dolor que disfruté sufrir, eres el presente que no me pertenece, eres la esperanza que perdí al alejarme de tus ojos, eres la imagen que dejé en la cama llena de marcas de nuestro idilio, una cama que fue testigo silenciosa de nuestra insensatez; allí sobre mi cama, tu cuerpo soberbio y tu mirada diciendo "no te vayas"; yo me vestí con desgano por que no quería dejar a la mujer que era mi vida, no quería perder tu calor y deseaba quedarme contigo disfrutando de contar estrellas en nuestros desvelos, pero tuve miedo de ser un total desconocido al amanecer.
Ahora me arrepiento, si hubiera sabido que esa sería la última vez que nos veríamos, no me hubiera ido de tu lado, pero las cosas deben ser así, ahora solo me queda despertar cada día y recordar aquellos momentos como si de un dulce sueño se tratara, porque al final eso fue, un sueño, una ilusión, y solo me queda ver la esfera sobre la mesa de noche, y que solo yo veo, por que lo hago con los ojos del alma, lo hago con tus ojos reflejando mi ser, lo hago con el deseo y la esperanza de que en algún momento, la vida que perdí me de una oportunidad que se que no merezco, pero esos recuerdos, esa mirada llena de esperanza, es la que me mantiene con deseos de soñar, de querer tener de nuevo en mis brazos a quien solo tengo en el alma y la mente en este momento.
Es la ingenuidad la que mantiene mis deseos de vivir nuevamente lo que nunca merecí...
Soñar, soñar para no desfallecer.

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